Canoa Quebrada, un paraíso en el desierto

 

Fotografía © Marcelo Caballero. Canoa Quebrada, 1998

 

Hoy quiero compartir con ustedes mis impresiones sobre un lugar que constituye una perfecta máquina de energía natural al servicio de quien la quiera conocer.

Canoa Quebrada lo es y apenas la conocí, me dió la sensación de estar en una pequeña torre de babel debido a la diversidad cultural de sus habitantes y de los que la visitan. Sin embargo,  mantiene su esencia de pueblo pesquero y sus playas de lejano oeste, solitarias,  te invitan  a la aventura.

Andar a caballo, surfear, realizar trekkings,  salir en jangadas con los pescadores nativos,  participar de fogatas son posibles en esta pequeña playa nordestina ubicada en el estado de Ceará, a 180 km. al sudeste de Fortaleza en Brasil.

 Con paisajes, geografía y climas muy diferentes al de las famosas y concurridas  playas del sur, Canoa Quebrada y los balnearios cearenses que la circundan tienen lo suyo. Escogida por el prestigioso diario norteamericano The Washington Post como una de los grupos de playas más bonitas del mundo,  Canoa Quebrada, junto con Jericoacoara, Caucaia,  Iguape,  Prainha, Caponga, Aguas Velas,  Porto Canoa, Majorlândia, Ponta Grossa son escenarios naturales donde la arena manda y el paisaje permanece inalterable, mágico a lo largo de 500 km. de costa.

El ambiente natural y no contaminado de sus costas actúa como musa inspiradora  para  artesanos del país y extranjeros que se quedan más de lo debido. “Vinimos por una temporada y al final nos quedamos 15 años” comenta José Guzmán, un maestro platero chileno,  que con a su hermano Beto construyeron una pequeña fábrica de platería junto a una inmensa duna cerca del mar. Confeccionan allí  delicadas y magníficas obras que exponen en la Brodway, la calle principal para el deleite de los turistas.

Todo se concentra allí. Apenas baja el sol, la intensa vida nocturna de Canoa despunta su brillo. Todos los días es igual. Los restaurantes ofrecen sus comidas típicas a precios ridículos,  bares al mejor estilo lejano oeste, caipirinha y locales bailables de reggae,  blues,  rock,  forró (música típica del estado) y algunas veces, recitales en vivo hasta el amanecer.  En esos lugares y en la calle, uno se puede encontrar con personajes salidos de algún comic.

La fiesta de la luna adorna todos los años, a fines de octubre, a Canoa Quebrada. Debido a un extraño fenómeno visual,  la luna (en cuarto creciente) tiende a juntarse con una estrella. Este espectáculo moviliza a una multitud de personas que no quieren perderse ni un segundo de este inusual espectáculo nocturno e identifica  a la playa y al poblado.

 

Fotografía © Marcelo Caballero. Canoa Quebrada, 1998

Un poco de historia

La zona fue descubierta por el navegante portugués Francisco Soares da Cunha.  Arribó a Ponta Grossa -un monumental promontorio ubicado a 30 km de la actual aldea- en 1650. (Actualmente la zona es reserva natural y vive una comunidad indígena. Cuando los visité me sorprendí que muchos de ellos tienen la tez oscura pero con cabellos claros).

Cuenta la leyenda que el nombre de la playa nació cuando este marino se encontró con un viejo pescador indígena llamado Simäo que le hizo conocer la región.

La historia popular siempre es fantástica e inverosimil.  Narra que gracias a la atención recibida,  Soares lo invitó a visitar el navío pero el pescador no lo entendió así y planificó una trampa. Junto con decenas de hombres se dirigieron al barco con la intención de destruirlo. Pero cuando los indígenas se acercaron y observaron la envergadura de la embarcación portuguesa  exclamaron: “una canoa quebrada” y huyeron espantados.

Fotografía © Marcelo Caballero. Canoa Quebrada, 1998

 

Lo cierto es que durante mucho tiempo estas costas estuvieron casi deshabitadas hasta que a principios de la década del ’70 se produjo el boom. Grupos de hippies, viajeros, mochileros, artistas, artesanos y músicos, llevados por la voluntad de cambiar sus vidas, hartos de la ciudad, encontraron en estos parajes el paraíso terrenal para crear una comunidad.

De esa forma Canoa Quebrada se convirtió en una especie de meca para aquellas personas que tenían el sueño de una vida integrada con la naturaleza y de convivencia enriquecedora con los nativos.

Fue allí donde el cineasta brasilero Bruno Barreto filmó en 1996, la “Bella Donna” y consiguió captar con gran sensibilidad las bellezas naturales de la región. Desde ese momento pasó a ser llamada popularmente como la esquina del mundo.

   “Las primeras épocas fueron duras -señala Claudio Cova, un ex hippie y escultor argentino de la primer época -. Todos los días, bien temprano subíamos y bajábamos las gigantescas dunas a caballo con provisiones y agua traídas desde Aracatí, antigua ciudad ubicada a unos 50 km. de Canoa Quebrada y segunda ciudad de Ceará. “De esa forma, poco a poco comenzamos a construir las primeras casas de barro” señala melancólico este hincha de River Plate de Argentina,  hoy devenido en un próspero agente turístico.

A pesar del creciente turismo,  con el tiempo Canoa Quebrada no perdió la atmósfera inicial y siguió siendo un pueblo muy pintoresco, lleno de vecos (pasadizos angostos) cargados de una atmósfera muy especial y romántica.

Hasta pronto!

Acerca de marcelocaballero

Marcelo Caballero. Fotógrafo
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2 respuestas a Canoa Quebrada, un paraíso en el desierto

  1. Valery dijo:

    Me encantaría ir!!

  2. Y a mi volver!! un abrazo, Valery

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