Una tarde con una familia de artesanos en Srinagar

“Pobre este pueblo normal y apacible
atrapado entre la pared rocosa de India
y la aridez de Pakistán”
Salman Rushdie. Escritor indio
Lago Dal – Srinagar – Cachemira

Al entrar a la casa de la familia Ahad Bhat –enclavada en los jardines flotantes del lago Dal de Srinagar– este narrador no puede creer lo que sus ojos ven: dispersadas por toda la habitación alfombras de todos los tamaños, telares multicolores y hermosos shawls.
Mientras preparan un delicioso té kashmirí, Alí, padre de seis hijos, me cuenta que esta finísima familia de artesanos pertenece a un linaje familiar que se remonta a 10 generaciones atrás dedicadas a esta exclusiva actividad de tejer con lana, pashmina y shahtoosh en el valle de Cachemira.
Entretanto su esposa, un tanto tímida pero con un dejo natural de orgullo, me muestra los diferentes dibujos que confeccionaron para ilustrar las alfombras. “Las técnicas de bordado, el material (en general lanas de diversas texturas) son exclusividad de Cachemira. Es mentira que sean originarias de Persia. Te lo dice alguien que sabe” señala altivo Alí.
“En la actualidad sólo confeccionamos alfombras a pedido para clientes de Japón, EEUU y varios países europeos –prosigue Alí – porque no tenemos tantos clientes como antes debido a la inestabilidad política y los conflictos”.
Muchos siglos atrás los conquistadores musulmanes explotaron las riquezas lanares del valle y sentaron las bases de la confección de las famosas alfombras, codiciadas en todo el mundo.
Los seis hijos de la pareja desde pequeños se familiarizaron con el arte del tejer. Algunos como los varones salen todas las mañanas en sus shikaras a vender sus productos y, en muchos casos, los resultado no son los soñados. Cachemira no es aún una plaza muy segura para el turismo convencional. Los conflictos y la tensión se suceden invariables por toda la región desde la separación de Pakistán e India en 1947.


Artesanos – Srinagar – Cachemira

Mientras Alí muestra sus shawls (“chal” en castellano), todos diferentes, de distintos colores; el narrador queda absorto ante tanta belleza y imagina como luciría sobre los hombros de cualquier mujer del mundo occidental.
Para confeccionarlo tardan como mínimo un mes (seis horas de trabajo diario) y, para los bordados más complejos, hasta seis meses.
Una de sus hijas explica que, en general, primero se confecciona el shawl con 100% de lana de oveja de la región, luego sobre su superficie se dibujan las clásicas flores (inspiradas en las plantas que adornan en verano kilómetros de superficie acuática con increíbles colores por todo el lago) y con hilos de seda luego se borda y se termina la pieza.
Existen distintos tipos de shawls:
zozni (en lengua cachemirí) que consiste en bordados de flores de cuatro o cinco colores en ambos extremos de un solo lado. También están los bordados que aparecen a ambos lados de la tela y se llaman “jamawar”.
Luego aparecen los “paper maché”, otra exclusividad de Cachemira. La técnica consiste en calcar las flores con un delicado papel y se le incrustan finísimos hilos brillantes y con mucha textura. 
Otros están confeccionados con flores concéntricas y se llaman “ari”. Los hombres, en general, son los que realizan estos trabajos.


Diseño de Papier Maché – Srinagar – Cachemira



Diseño de Papier Maché – Srinagar – Cachemira

Los shawls más costosos se confeccionan con pashmina ( lana de gran concentración calórica que se extrae de la barbilla de una variedad de conejo que sólo vive en la zona de Ladakh a unos 4.500metros de altura en el Himalaya indio) y se llaman “chashme bulbul”.
Alí, deja reservado para lo último la frutilla del postre: los legendarios “ring shawls” y aclara que no está en venta ya que es ilegal porque la preciada lana se encuentra en zona de litigio, al norte de Srinagar, ocupada hoy por Pakistán llamada POK (Pakistan Ocupattion Kashmir). La lana en cuestión es el shahtoosh que proviene de un raro antílope que vive en las alturas himaláyicas. Aún así el cliente lo puede comprar pero sus precios son altísimos.
Si es así, el comprador debe tomar muchos recaudos al sacar dicho material del país ya que si las autoridades indias detectan el “ring shawl” en su poder puede tener condenas de un mes a un año de prisión efectiva en el país.

Nota: las imágenes de este post pertenecen al libro Kashmir del fotógrafo japonés Shinya Fujiwara, poco conocido en Occidente. Lo interesante de todo ello, es que este libro (actualmente agotado) me lo obsequió esta familia que el fotógrafo conoció en 1972. Hasta pronto!!

Acerca de marcelocaballero

Marcelo Caballero. Fotógrafo
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5 respuestas a Una tarde con una familia de artesanos en Srinagar

  1. Yo viaje a Srinagar en el año 1975. Por aquel entonces era seguro, y vivir en un barco del Dal Lake, una delicia para todos los sentidos. Pocos lugares hay tan bellos en el mundo como los atardeceres del lago Dal y la cordillera del Himalaya al fondo. Espero volver pronto…

  2. Qué bueno, Ramón..haber estado en esa época en el valle de la alegría.
    Mi primer viaje fue justo después de la guerra de Kargill en 1999 y era una quimera entrar a Kashmir. Yo lo logré con algunos visados que me dió la embajada. Así y todo ese mes que estuve viviendo en el Lago Dal en un housebote fue una experiencia increíble..
    bienvenido al blog!!

  3. jordi beltri dijo:

    Muchas gracias por este interesante post, Marcelo.
    Buen fin de semana y buena luz!!!

  4. Buena luz para ti también, Jordi!!

  5. dhasharath dijo:

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