Algún lugar para desaparecer

“No eches raíces, no te
establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada..no necesitas
tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Está ahí afuera,
sencillamente” Chris McCandless
©  Alec Soth
 Hace algunos años, el
escritor Jon Krakauer hacia famosa, a través de la publicación de Hacia rutas salvajes, la historia de un joven de 24 años, Chris McCandless que tomó la decisión
(y el deseo) de huir de la sociedad y encontró la muerte en inhóspitas tierras
de Alaska en 1992. Esta historia fue llevada con éxito al cine más tarde por
Sean Penn (2007).

Este tema siempre ha
levantado polvareda en diferentes sectores de la sociedad. Donde algunos ven en
estas historias, ejemplos de nobles idealismos; otros, sólo observan estúpidos y
estériles comportamientos de algunos individuos. Algo de todo ello también
ocurrió en la década del ’60 del siglo pasado cuando los hippies deseaban huir
del Sueño americano y se recluyeron en comunidades,  lo más apartados de la vida
occidental.

¿Utopía o negligencia?,
¿qué están buscando realmente?
Algunos de estos
interrogantes se puedan aclarar, o por lo menos visualizar,  a través de un documental que se estrenó el año pasado en
Estados Unidos titulado Somewhere to disappear donde el protagonista es el
fotógrafo de Magnum, Alec Soth.

 Los directores del film,  Laurie Flammarion y Arnaud Uyttenhove siguen a Soth en su búsqueda de hombres y mujeres que viven al margen de la sociedad norteamericana. Gente que huyó de su entorno natural para encontrar su propio mundo; un universo que Soth viene trabajando con sus cámaras de gran formato desde hace más de un lustro a través del proyecto Broken Manual.
En este sentido,  esta película captura a Soth durante la etapa preliminar de ese proyecto que gira
alrededor de los mitos y contradicciones de la América de hoy tan semejante y no
tan distinta a otras épocas recientes.
Hasta el viernes!!

Acerca de marcelocaballero

Marcelo Caballero. Fotógrafo
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4 respuestas a Algún lugar para desaparecer

  1. Jan Puerta dijo:

    La libertad siempre tiene un precio que suele venir asociado con la soledad. Pero, vale la pena intentarlo. Por experiencia personal.
    Ese actuar como nómada te permite tener una visión mucho mas repentina de todo lo que te rodea. Y si además llevas una cámara en la mano, la simbiosis de lo vivido es único.
    Buena recomendación. Buenos ejemplos.
    Un abrazo

  2. Todo un tema, Jan. A mi siempre me ha cautivado esta libertad buscada, este deseo de huir hacia algún lugar sin planes preestablecidos. Siempre me atrajo leer u observar otras experiencias. Me allanan o clarifican un poco mi propio camino.
    En esencia, yo también soy un nómade con cámara en mano y también puedo decir lo mismo que tú!!
    Un abrazo!!

  3. Rafa Badia dijo:

    Estupenda entrada, Marcelo!
    esa voluntad por apartarse de la sociedad y refugiarse en la Naturaleza (con mayúscula) es parte del imaginario americano. En concreto, el representante mas señalado (un clásicov de las letras americanas) es Henry David Thoreau, que escribió su ensayo "Walden" a mediados del S.XIX, relatando su experiencia de abandono de la sociedad mediante el internamiento en un bosque durante dos años .
    Mas reciente (y bastante más grillado) es el caso de "Grizzly Man", genialmente documentado por Werner Herzog: un tipo que se cree "tocado por la gracia" y se interna en Alaska para vivir con los osos..hasta que éstos acaban por devorarlo..

    • Sabía que te iba a gustar. Los imaginarios americanos son tu especialidad…
      Gracias por los comentarios, eso que cuentas (y que tomo nota) certifica aún más lo que escribi en el post y que no es algo novedoso sólo de nuestra época.
      Un abrazo, Rafa!!

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