Tiempo-Tarkovski versus tiempo-idiota

 

Créanme, Stalker, el quinto film del cineasta ruso Andrei Tarkovski no es solamente una obra maestra, es un punto importante de inflexión dentro de la historia del cine. Además, Stalker (un viaje metafísico a través de un enigmático paisaje post –apocalíptico conocido como <La Zona>) es la mejor expresión fílmica para entender el cine como poesía visual y sobre las posibilidades expresivas de la imagen.

 

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En este post, no voy a hablar del film, ni de este genial director. Creo que mucho se ha hablado sobre ello (les dejo en este enlace, la película cuya configuración permite subtitular al castellano).  Sólo les recomendaría, primero que la vean, los que no la han visto aún.  Y luego, como un útil complemento, lean un libro que realizó Geoff Dyer sobre el film: Zona. Un libro sobre una película sobre un viaje a una habitación.

 

En relación a las posibilidades expresivas de la imagen que comenté un poco más arriba, el uso del tiempo en este film es la mayor ruptura. “Al principio puede haber una fricción entre nuestras expectativas sobre el tiempo y el tiempo – Tarkovski y esta fricción se está incrementando en el siblo XXI, a medida que nos alejamos del tiempo – Tarkovski hacia el tiempo –  idiota en el que nada puede durar ( y nadie puede concentrarse en nada) por más de dos segundos” comenta el escritor inglés en el libro.

En otras palabras, “Tarkoski le dice a su audiencia: <olvídense de sus ideas previas sobre el tiempo, dejen de mirar sus relojes, esto no va a avanzar al ritmo de Máxima velocidad, pero si ustedes se entregan al tiempo – Tarkovski, entonces el alboroto descontrolado de Bourne: el ultimatum les va a parecer más aburrido que La aventura, de Antonioni>”.

Ese paso lento del tiempo en Stalker me parece como hipnótico en la secuencia en primer plano del viaje en tren. Como si se tratara de un mantra visual  me lleva sin darme cuenta, en una especie de trance,  desde el sepia (el mundo donde viven los protagonistas) hasta el color (La Zona).  Dyer comenta,  en otro apartado del libro, que en el cine nunca se había hecho algo así y la considera la mejor secuencia de la historia del cine.

Hasta pronto!

Acerca de marcelocaballero

Marcelo Caballero. Fotógrafo
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